{"id":1328,"date":"2022-08-13T15:14:24","date_gmt":"2022-08-13T15:14:24","guid":{"rendered":"http:\/\/layana.begueria.es\/?p=1328"},"modified":"2022-08-13T15:50:35","modified_gmt":"2022-08-13T15:50:35","slug":"trieste","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/layana.begueria.es\/?p=1328","title":{"rendered":"TRIESTE"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitterbutton\" style=\"float: right; padding-left: 5px;\"><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share\" class=\"twitter-share-button\" data-count=\"none\" data-text=\"TRIESTE\" data-via=\"mabegueriagmail.com\" data-url=\"http:\/\/layana.begueria.es\/?p=1328\" data-lang=\"en\" data-related=\":Layana, un pueblo de Arag\u00f3n\"><\/a><\/div>\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG_1162.heic\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG_1162.heic\" alt=\"\" class=\"wp-image-1331\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Trieste-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2560\" height=\"1439\" src=\"http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Trieste-edited-scaled.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1338\" srcset=\"http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Trieste-edited-scaled.jpg 2560w, http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Trieste-edited-300x169.jpg 300w, http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Trieste-edited-1024x576.jpg 1024w, http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Trieste-edited-768x432.jpg 768w, http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Trieste-edited-1536x864.jpg 1536w, http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Trieste-edited-2048x1151.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 2560px) 100vw, 2560px\" \/><\/a><figcaption><em>Canal. Trieste<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00fan no he podido averiguar el atractivo que desde muy joven ejerc\u00eda sobre m\u00ed la ciudad de Trieste. Realmente no sab\u00eda nada de ella m\u00e1s all\u00e1 del agradable sonido de su nombre, Trieste, Triste, que era una ciudad italiana aunque geogr\u00e1ficamente casi fuera de Italia, que hab\u00eda sufrido numerosos avatares y conflictos con las vecinas Eslovenia y Croacia, que hab\u00eda gozado de un tiempo esplendoroso por su anexi\u00f3n al Imperio Austroh\u00fangaro. Y no mucho m\u00e1s. Pero llegaba su sonoro nombre a mis o\u00eddos y mi imaginaci\u00f3n&nbsp; me susurraba, -all\u00ed tengo que ir alg\u00fan d\u00eda-.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y casi sin darme cuenta lleg\u00f3 ese d\u00eda en el que junto a mis amigos <em>Manuel<\/em> y <em>Carmen<\/em>, planeamos <em>Maris\u00e9<\/em> y yo un viaje cuyo centro emocional lo ocupaba Trieste. Visitar\u00edamos Eslovenia, tan pr\u00f3xima, tan lejana a Trieste, y Croacia<em>.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo la ciudad de Trieste fue creciendo en mi imaginaci\u00f3n? Fue un proceso lento y casi inconsciente. Un&nbsp; proceso de esos en que es necesario al cabo del tiempo recapacitar y repensar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un primer acercamiento, aunque de forma indirecta, a Trieste fue a trav\u00e9s de escritor triestino <em>Claudio Magris<\/em>. <em>Magris<\/em> naci\u00f3 en Trieste en los a\u00f1os cuarenta, se especializ\u00f3 en la Universidad de Tur\u00edn en cultura germ\u00e1nica y acab\u00f3 siendo profesor de la Universidad de su ciudad natal. La obra e influencia de <em>Magris<\/em> es enorme y supera las escasas ambiciones de este trabajo. Llegu\u00e9 a \u00e9l un poco por casualidad. Hab\u00eda tenido la oportunidad de vivir temporadas, sobre todo de verano, en la ciudad de Bratislava, Eslovaquia, circunstancia que me permiti\u00f3 visitar frecuentemente Viena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Viena y Bratislava, en mi recuerdo, son ciudades del Danubio. El r\u00edo en Bratislava siempre estaba presente, inmenso, majestuoso, salvaje. Los puentes representaban el orgullo en piedra y cemento del poder humano en la dominaci\u00f3n de semejante corriente de agua. Con frecuencia me deten\u00eda en medio de uno de los puentes a contemplar el magn\u00edfico y poderoso r\u00edo. Impresionaban&nbsp; sobre todo los enormes bloques helados que arrastraba su corriente en los fr\u00edos d\u00edas de invierno. Otra forma de compartir el r\u00edo era paseando en bicicleta por las interminables motas de tierra que aseguraban la tranquilidad en tiempo de crecidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Magris<\/em> viaj\u00f3 por el rio Danubio desde su nacimiento en Ulm hasta su desembocadura por Ucrania y nos lo cont\u00f3 en un magn\u00edfico libro que titul\u00f3 <em>El<\/em> <em>Danubio<\/em>. No fue un viaje de placer sino un recorrido cultural profundamente europeo. O por lo menos centroeuropeo. Paraba en las ciudades m\u00e1s representativas y nos descubr\u00eda sus monumentos, profundizaba en las ra\u00edces nacionales y \u00e9tnicas de sus habitantes y destacaba la labor pangerm\u00e1nica de la cultura prusiana o de la imperial de los Habsburgo en otros casos. Nos advirti\u00f3 de los peligros de ciertos nacionalismos violentos frente al descubrimiento de las identidades leg\u00edtimas de los pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y qu\u00e9 tiene que ver todo esto con Trieste. Realmente nada y mucho. Yo sab\u00eda que <em>Magris<\/em> era triestino y lo asociaba a la ciudad cuando le\u00eda con verdadero placer su libro. Trieste fue parte del Imperio austroh\u00fangaro y <em>Magris<\/em> se convirti\u00f3 en un cronista del complejo y rico conglomerado centroeuropeo del que Trieste result\u00f3 un importante ap\u00e9ndice. He descubierto despu\u00e9s que <em>Magris<\/em> ha escrito un libro titulado Trieste y otro de relatos relacionados con la ciudad. Quedan en lista de espera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el gran libro que me ha servido de gu\u00eda para la ciudad y alrededores es el de <em>Jan Morris.<\/em> Se titula <em>Trieste<\/em>. <em>O el sentido de ninguna parte<\/em>. El primer calificativo que se me ocurre tras la lectura del libro es encantador. Sus l\u00edneas transpiran amor a la ciudad y a la regi\u00f3n y conoce mejor que nadie sus entresijos. Con esta gu\u00eda podemos disfrutar de paseos entretenidos, visitar caf\u00e9s envueltos en historias de libros y escritores, descubrir rincones que&nbsp; pasar\u00edan desapercibidos de no tener esa informaci\u00f3n privilegiada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y tambi\u00e9n nos descubre los alrededores. El magn\u00edfico castillo de Miramare construido por los Habsburgo en el mejor estilo de la \u00e9poca, o sea algo cursi. Pero en un entorno de ensue\u00f1o. Es preciosa la descripci\u00f3n del descenso desde la vecina Eslovenia al mar Adriatico a trav\u00e9s del <em>karst<\/em>, que es el paisaje t\u00edpico de esa regi\u00f3n eslovena. La palabra <em>karst<\/em> procede del vocabulario esloveno y naci\u00f3 para describir esos paisajes de rocas solubles al agua que crean maravillosas cuevas, como la de <em>Postoina<\/em>. El viaje de Liubliana a Trieste es el descubrimiento del paisaje k\u00e1rstico y el descenso final al mar Adri\u00e1tico. Eslovenos, italianos o austroh\u00fangaros han sido vecinos pero no me dio la impresi\u00f3n de que convivieran en una vecindad amistosa. La complicada historia del siglo XX, con dictadores como <em>Mussolini<\/em> que sojuzgaba a los pueblo que consideraba inferiores ha dejado un poso de profundo distanciamiento, si no de desconfianza, entre las poblaciones. Y en Trieste viven muchos eslovenos que siguen hablando esloveno como una comunidad dentro de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro descubrimiento fue la pen\u00ednsula de Istria. Trieste es el comienzo de la misma. Avanzando por el litoral adri\u00e1tico, salvo una peque\u00f1a franja eslovena que se convierte en su \u00fanica salida al mar, ingresamos en la naci\u00f3n de Croacia. Y de nuevo encontramos mezcla de culturas, desde el antiguo Imperio Romano hasta nuestros d\u00edas pasando por ocupaciones imperiales centroeuropeas, agresiones fascistas y nazis, siempre aprovechando el vencedor, el poderoso, su superioridad para casi esclavizar a la poblaci\u00f3n aut\u00f3ctona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y todo esto y mucho m\u00e1s nos lo cuenta admirablemente <em>Jan Morris<\/em> que escribi\u00f3 este libro a partir de sus recuerdos. Fue soldado ingl\u00e9s destinado en Trieste en la segunda gran guerra. Sorprendentemente, cuando falleci\u00f3 no hace mucho, o cuando escribi\u00f3 el libro que estamos comentando no era <em>Mr Morris<\/em> sino <em>Mrs Morris<\/em>. El autor de <em>Trieste <\/em>es uno de los primeros personajes p\u00fablicos y famosos que practic\u00f3 el cambio de sexo. Estaba casado y tenia hijos. Cuando se convirti\u00f3 en una mujer sigui\u00f3 felizmente casado con su anterior esposa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la ciudad de Trieste siempre se asociar\u00e1 a uno de los m\u00e1s grandes escritores del siglo XX, <em>James Joyce<\/em>, el escritor m\u00e1s venerado, admirado y temido del siglo XX. Protagonista de innumerables an\u00e9cdotas, muchas probablemente falsas, su recuerdo recorre todos los rincones de Trieste.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Joyce<\/em> tuvo una relaci\u00f3n complicada con la ciudad. Aprendi\u00f3 italiano, idioma con el que se comunic\u00f3 siempre con sus hijos, y domin\u00f3 el minoritario triestino, dialecto de la regi\u00f3n. Pero la ciudad no fue generosa con \u00e9l. En la decena de a\u00f1os que vivi\u00f3 aqu\u00ed ocup\u00f3 nada menos que nueve apartamentos diferentes debido a sus problemas con los caseros. Sobrevivi\u00f3 dando clases de ingl\u00e9s en diversos centros. En uno de ellos fue profesor de <em>Italo Svevo, <\/em>seguramente el escritor triestino m\u00e1s importante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la actualidad se puede peregrinar visitando cada uno de los edificios en los que vivi\u00f3 nuestro autor.&nbsp; Produce rubor constatar c\u00f3mo ahora la ciudad presume tanto de aquel ilustre morador tan ignorado en su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De los sesenta a\u00f1os que vivi\u00f3 <em>Joyce<\/em> solamente diez lo hizo en Dubl\u00edn, en Irlanda. El resto de su tiempo lo reparti\u00f3 en varias ciudades. La estancia m\u00e1s larga fue en Trieste. Pero <em>Joyce<\/em>, aun estando a muchos kil\u00f3metros de su ciudad natal, vivi\u00f3 siempre sentimentalmente en Dubl\u00edn. En Trieste escribi\u00f3 <em>Diario del Artista Adolescente<\/em>, con los tristes recuerdos de su educaci\u00f3n con los jesuitas, y <em>Dublineses<\/em>, una de las obras maestras del relato corto. Uno de ellos fue magistralmente llevado al cine por <em>John Huston.<\/em> Tambi\u00e9n de esta \u00e9poca son algunos de los cap\u00edtulos de su novela <em>Ulises<\/em>. Es decir, su vida literaria, su vida principal, transcurre en Dubl\u00edn, su biolog\u00eda, su familia, sus relaciones sociales, en Trieste y otras ciudades europeas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volvamos a mi viaje por Trieste. El hotel que ten\u00edamos reservado se encontraba en el centro del barrio principal, el barrio teresiano, de trazado casi geom\u00e9trico, as\u00ed llamado porque su construcci\u00f3n tuvo lugar en en la \u00e9poca de la emperatriz <em>Mar\u00eda Teresa<\/em>. Se encontraba en una calle ruidosa, no olvidemos que estamos en Italia, pero que al anochecer quedaba en un silencio reparador. El hotel no era ostentoso pero podr\u00eda decirse que cumpl\u00eda a la perfecci\u00f3n las exigencias de cualquier viajero que no buscase lujo u ostentaci\u00f3n. La decoraci\u00f3n justa pero agradable, el dise\u00f1o sorprendente aunque no espectacular. Es uno de esos casos en los que hay que pararse a admirar los peque\u00f1os detalles&nbsp; que vamos encontrando para que no pasen desapercibidos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La habitaci\u00f3n, no demasiado amplia, era bonita, con una decoraci\u00f3n esmerada, minimalista. Cansados, ingresamos en la habitaci\u00f3n, me tumb\u00e9 en la cama y descubr\u00ed en el techo una leyenda escrita con bellos caracteres. Era una cita de <em>Joyce<\/em> que, descubr\u00ed m\u00e1s tarde, procede de su \u00faltimo libro, imposible de traducir al espa\u00f1ol, <em>Finnegans Wake<\/em>. Me dio que pensar cuando la le\u00ed por primera vez porque la frase contiene adem\u00e1s de una gran belleza sonora, profundidad de pensamiento. Dec\u00eda, <em>They lived and laughed and loved<\/em> <em>and left<\/em>. Vivieron y rieron y amaron  y se fueron. En ingl\u00e9s suena muy bien, casi musicalmente. Joyce era muy aficionado a la \u00f3pera y conoc\u00eda muy bien la musicalidad de las palabras. Es dif\u00edcil decir m\u00e1s con menos medios, con menos palabras. Qu\u00e9 podr\u00edamos a\u00f1adir al contenido de toda una vida? Seguramente muchas cosas, infinitas, si quer\u00e9is. Pero eliminemos las no esenciales y al final nos quedar\u00edamos con estos cuatro fundamentos: vida, amor, risa, muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con este pensamiento me acost\u00e9 esa noche, cansado por el viaje en coche y por los paseos por la ciudad. R\u00e1pidamente nos rendimos al sue\u00f1o que fue interrumpido justo antes del amanecer. Ser\u00edan las cuatro de la madrugada cuando son\u00f3 mi tel\u00e9fono m\u00f3vil y r\u00e1pidamente, asustado, contest\u00e9 para escuchar la noticia que no quer\u00eda recibir. Mi madre acababa de fallecer casi en ese mismo instante, mientras dorm\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi madre estaba a punto de cumplir ciento dos a\u00f1os de edad. Desde el punto de vista de la salud hab\u00eda sido un prodigio. A los cien a\u00f1os me confes\u00f3 un d\u00eda con preocupaci\u00f3n que ya empezaba a notar los achaques de la edad. Nunca hab\u00eda estado seriamente enferma, nunca hab\u00eda tenido que ir a la visita de un m\u00e9dico especialista, no sab\u00eda qu\u00e9 era un ginec\u00f3logo. Pero a los ciento un a\u00f1os le toco vivir indirectamente la peor enfermedad para su edad, la pandemia de COVID. Durante todo el tiempo anterior la visitaba con frecuencia y transcurr\u00edan tardes felices en la habitaci\u00f3n de la residencia o viaj\u00e1bamos a su casa en el pueblo cercano. Su vida transcurr\u00eda feliz en medio de las visitas de hijos, nietos y biznietos. Pero la pandemia rompi\u00f3 de ra\u00edz ese ritmo feliz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poco a poco su salud fue deterior\u00e1ndose y la se\u00f1ora que a los ciento un a\u00f1os se olvidaba el bast\u00f3n por los rincones para que nadie sospechara que lo necesitaba, en pocos meses pas\u00f3 a necesitar una silla de ruedas. Y la mujer sensata cuyos sabios consejos escuchaba toda su familia fue debilit\u00e1ndose mentalmente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las visitas deb\u00edan acomodarse a los protocolos que las autoridades sanitarias prescrib\u00edan y yo sufr\u00eda de ver c\u00f3mo mermaban en cantidad y sobre todo en calidad. No era justo que mi madre se acercara a su final de forma tan inhumana. Pero f\u00edsicamente aguantaba. Los an\u00e1lisis cl\u00ednicos que frecuentemente le hac\u00edan permit\u00edan esperar que todo pasara y llegaran mejores tiempos. Eso me anim\u00f3 a abrir un par\u00e9ntesis en mi rutina para iniciar mi viaje a Trieste pensando que volver\u00eda a encontrarme con ella a la vuelta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no fue posible. No pude volver de inmediato porque no ten\u00eda comunicaci\u00f3n r\u00e1pida, tampoco era necesario porque hab\u00eda fallecido en Semana Santa y no se practicaban inhumaciones. Por otra parte en su testamento hab\u00eda dejado escrito que deseaba fuera incinerada, como as\u00ed se hizo. O sea que decid\u00ed continuar el viaje y dejar todos los actos funerarios para cuando volviera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que ahora cobra sentido todo lo que he contado sobre Trieste, Triste, de sus figuras literarias, especialmente <em>Joyce<\/em>. La sentencia que estaba escrita en el techo de la habitaci\u00f3n del hotel, que segu\u00eda viendo despu\u00e9s de recibir la noticia cobra ahora doble sentido. Qu\u00e9 m\u00e1s se pod\u00eda decir de mi madre, una mujer que vivi\u00f3 intensamente largos a\u00f1os de vida, que am\u00f3 y fue amada intensamente ya no s\u00f3lo por su familia sino por otras&nbsp; muchas gentes, que disfrut\u00f3 de la risa, de la diversi\u00f3n cuando con ella se encontr\u00f3 en su camino y que muri\u00f3 sin molestar, tal como hab\u00eda vivido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estoy reviviendo todos estos acontecimientos sumidos en complejos sentimientos de amor y recuerdo, todos ellos evocados por la casualidad de encontrar un pensamiento feliz expresado magistralmente&nbsp; en cuatro palabras musicalmente construidas. Trieste quedar\u00e1 para siempre grabada en mi memoria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-cover is-light\" style=\"min-height:535px;aspect-ratio:unset;\"><span aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-cover__background has-background-dim\"><\/span><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" class=\"wp-block-cover__image-background wp-image-1334\" alt=\"\" src=\"http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG_1162-1024x768.jpg\" data-object-fit=\"cover\" srcset=\"http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG_1162-1024x768.jpg 1024w, http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG_1162-300x225.jpg 300w, http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG_1162-768x576.jpg 768w, http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG_1162-1536x1152.jpg 1536w, http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG_1162-2048x1536.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><div class=\"wp-block-cover__inner-container is-layout-flow wp-block-cover-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph\"><\/p>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A\u00fan no he podido averiguar el atractivo que desde muy joven ejerc\u00eda sobre m\u00ed la ciudad de Trieste. 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