{"id":239,"date":"2011-04-15T11:48:00","date_gmt":"2011-04-15T11:48:00","guid":{"rendered":"http:\/\/layana.begueria.es\/?p=239"},"modified":"2021-09-21T18:45:52","modified_gmt":"2021-09-21T18:45:52","slug":"santo-tomas-becket","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/layana.begueria.es\/?p=239","title":{"rendered":"SANTO TOM\u00c1S BECKET"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitterbutton\" style=\"float: right; padding-left: 5px;\"><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share\" class=\"twitter-share-button\" data-count=\"none\" data-text=\"SANTO TOM\u00c1S BECKET\" data-via=\"mabegueriagmail.com\" data-url=\"http:\/\/layana.begueria.es\/?p=239\" data-lang=\"en\" data-related=\":Layana, un pueblo de Arag\u00f3n\"><\/a><\/div><p>El ingl\u00e9s Herbert Thurston (1856-1939) fue jesuita, obispo y prol\u00edfico escritor. Escribi\u00f3 numerosos art\u00edculos acerca de santos, siempre con una actitud esc\u00e9ptica frente a las tradiciones y las reliquias. Es el autor de la semblanza de Santo Tom\u00e1s Becket que presentamos en esta entrada. El hecho de elegir esta biograf\u00eda no significa que el autor de este blog est\u00e9 de acuerdo con los juicios, valores, etc. que en ella se vierten. Es, sin m\u00e1s, la biograf\u00eda de una santo cat\u00f3lico, titular de la iglesia de Layana, escrita por un autor tambi\u00e9n cat\u00f3lico. He aqu\u00ed, pues, sus palabras:<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/Imagen-02-Tomas-Becket.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-241\" title=\"Imagen 02 Tomas Becket\" src=\"http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/Imagen-02-Tomas-Becket-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/Imagen-02-Tomas-Becket-300x300.jpg 300w, http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/Imagen-02-Tomas-Becket-150x150.jpg 150w, http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/Imagen-02-Tomas-Becket.jpg 320w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>\u00abSanto Tom\u00e1s naci\u00f3 de padres que, viniendo de Normand\u00eda, se hab\u00edan establecido en Inglaterra unos a\u00f1os antes. No se puede confiar en la leyenda de que su madre era Sarracena. Despu\u00e9s de su muerte su humilde nacimiento fue objeto de comentarios viles, aun cuando sus padres no eran labriegos, sino personas de un cierto nivel social, que lo hab\u00edan bien educado desde sus primeros a\u00f1os y lo hab\u00edan relacionado con gente de buena sociedad. Aprendi\u00f3 a leer en la Abad\u00eda de Merton y despu\u00e9s estudi\u00f3 en Par\u00eds. Al salir de la escuela se emple\u00f3 \u00e9l mismo en trabajo secretarial, primero con Sir Richer de l&#8217;Aigle y luego con su pariente, Osbert Huitdeniers, quien era \u00abJusticiar\u00bb de Londres. Hac\u00eda el a\u00f1o 1141, bajo circunstancias diversamente relatadas, entr\u00f3 el servicio de Teobaldo, Arzobispo de Canterbury, y en esa casa se gan\u00f3 el favor de su amo y lleg\u00f3 a convertirse en el empleado de m\u00e1s confianza. Una descripci\u00f3n representada en la Saga Islandesa y derivada probablemente de Roberto de Cricklade da una v\u00edvida imagen de \u00e9l durante este per\u00edodo.<br \/>\nAl verlo era delgado de complexi\u00f3n y tez p\u00e1lida, de cabello oscuro, una larga nariz y un rostro de rasgos rectos. Alegre de semblante era \u00e9l, cautivante y agradable de conversaci\u00f3n, sincero de palabra en sus declaraciones, aunque tartamudeaba ligeramente, tan perspicaz de discernimiento e inteligencia que siempre pod\u00eda presentar las cuestiones dif\u00edciles con claridad y de docta manera.<!--more--><br \/>\nTeobaldo reconoci\u00f3 su capacidad, vali\u00e9ndose de \u00e9l en muchas negociaciones delicadas, y, despu\u00e9s de dejarlo ir por un a\u00f1o a estudiar la ley civil y can\u00f3nica en Bolonia y Auxerre, lo orden\u00f3 di\u00e1cono en 1154, despu\u00e9s de otorgarle varias promociones, la m\u00e1s importante de las cuales fue el ser Archidi\u00e1cono de Canterbury (ver Radford, \u00abThomas of London\u00bb, p\u00e1g. 53).<br \/>\nFue precisamente en ese per\u00edodo que el Rey Esteban muri\u00f3 y el joven monarca Enrique II lleg\u00f3 a ser el incuestionable se\u00f1or del reino. El tom\u00f3 a \u00abTom\u00e1s de Londres\u00bb, tal como Becket era entonces m\u00e1s usualmente llamado, como su canciller, y en ese cargo Tom\u00e1s a la edad de treinta y seis a\u00f1os lleg\u00f3 a ser, con la excepci\u00f3n posible del Juez, el s\u00fabdito m\u00e1s poderoso en los amplios dominios de Enrique. Los cronistas hablan con admiraci\u00f3n de las relaciones que existieron entre el canciller y el soberano, quien era doce a\u00f1os m\u00e1s joven. La gente declaraba que \u00abno ten\u00edan mas que un coraz\u00f3n y una mente\u00bb. Con frecuencia el rey y su ministro se comportaban como dos colegiales que juegan. Pero aunque cazaban o montaban juntos a la cabeza de un ej\u00e9rcito no era una simple camarader\u00eda en los pasatiempos lo que los un\u00eda. Ambos eran incansables trabajadores y los dos, podemos creer, buscaban la prosperidad del reino con profundo empe\u00f1o. Saber si el canciller, quien despu\u00e9s de todo era el hombre de mas edad, fue el verdadero autor de las reformas administrativas que Enrique introdujo no puede ser ahora claramente definido. En muchos temas se ve\u00edan cara a cara. La visi\u00f3n imperial del rey y su amor del lujo eran totalmente del gusto de su ministro. Cuando Tom\u00e1s fue a Francia en 1158 a negociar un tratado matrimonial, viaj\u00f3 con tal pompa que la gente dec\u00eda: \u00ab\u00bfSi \u00e9ste no es mas que el canciller cual no ser\u00e1 la gloria del rey mismo?\u00bb<br \/>\nEn 1153 Tom\u00e1s actu\u00f3 como juez itinerante en tres condados. En 1159 parece haber sido el principal organizador de la expedici\u00f3n de Enrique a Toulouse, en la que lo acompa\u00f1\u00f3, y aunque parece ser falso que el impuesto de \u00abscutage\u00bb fue creado en esa ocasi\u00f3n (Round, \u00abFeudal England\u00bb, 268-73), Tom\u00e1s indudablemente exigi\u00f3 la obtenci\u00f3n de esa contribuci\u00f3n monetaria en lugar del servicio militar y la puso en vigor en contra de eclesi\u00e1sticos de tal manera que se hicieron amargas quejas sobre la tan desproporcionada carga que \u00e9sta impuso a la Iglesia. En las operaciones militares Tom\u00e1s asumi\u00f3 un papel importante, y Garnier, un cronista franc\u00e9s, que vivi\u00f3 para escribir de las virtudes de Santo Tom\u00e1s y su martirio, declara que en esos encuentros lo vio desmontar muchos caballeros franceses. A pesar de ser di\u00e1cono, condujo personalmente los ataques m\u00e1s atrevidos, y Edward Grim tambi\u00e9n nos da a entender que al cubrir de ruinas el pa\u00eds enemigo con fuego y espada los principios del canciller no se diferenciaban esencialmente de los de los otros comandantes de su tiempo. Pero aunque, como algunos hombres entonces dijeron, \u00ab\u00e9l dej\u00f3 de lado al archidi\u00e1cono\u00bb, de \u00e9sta y otras maneras, estuvo muy lejos de tomar los modales licenciosos de aquellos que lo rodeaban. Nunca se emiti\u00f3 ninguna palabra contra su pureza personal. El comportamiento obsceno o el lenguaje sucio, mentiroso o la falta de castidad eran odiosos para \u00e9l, y en ocasiones los castigaba severamente. Parece haber tenido en todo momento principios claros con respecto a las exigencias de la Iglesia, e incluso durante este per\u00edodo de su canciller\u00eda m\u00e1s de una vez se expuso a un grave enojo de Enrique. Por ejemplo, se opuso a la dispensa que Enrique por razones pol\u00edticas arranc\u00f3 al papa, y se esforz\u00f3 en impedir el matrimonio de Mar\u00eda, Abadesa de Romsey con Mateo de Bolonia. Pero hasta los \u00faltimos l\u00edmites de lo que su conciencia le permit\u00eda, Tom\u00e1s se identific\u00f3 con los intereses de su se\u00f1or, y Tennyson es fiel a la historia cuando relata que el arzobispo dice:<br \/>\nServ\u00ed a nuestro Teobaldo bien cuando estaba con \u00e9l:<br \/>\nserv\u00ed al Rey Enrique bien como Canciller:<br \/>\nya no soy suyo, y debo servir a la Iglesia.<br \/>\nEl arzobispo Teobaldo muri\u00f3 en 1161, y durante el a\u00f1o siguiente Enrique parece haber decidido que ser\u00eda una buena pol\u00edtica el preparar el terreno para esquemas m\u00e1s amplios de reforma por el afianzamiento de la promoci\u00f3n de su canciller a la primac\u00eda. Nuestras autoridades est\u00e1n de acuerdo en que desde el principio Tom\u00e1s se opuso alarmado. \u00abConozco sus planes para la Iglesia\u00bb, dijo, \u00abpresentar\u00e1 usted exigencias a las cuales yo, si fuera arzobispo, deber\u00eda necesariamente oponerme \u00ab. Pero Enrique no pod\u00eda ser contradicho, y Tom\u00e1s bajo la insistencia de Enrique Cardinal de Pisa, quien lo inst\u00f3 como un servicio a la religi\u00f3n, acept\u00f3 a pesar de sus recelos. Fue ordenado sacerdote el s\u00e1bado en \u00abWhitweek\u00bb y consagrado obispo al d\u00eda siguiente, domingo, 3 de junio de 1162. Parece haber sido Santo Tom\u00e1s quien obtuvo para Inglaterra el privilegio de guardar la fiesta de la Sant\u00edsima Trinidad en ese domingo, aniversario de su consagraci\u00f3n, y m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s esta costumbre fue adoptada por la misma Corte papal y eventualmente impuesta al mundo entero.<br \/>\nUn gran cambio se produjo en el estilo de vida del santo despu\u00e9s de su consagraci\u00f3n como arzobispo. A\u00fan como canciller hab\u00eda practicado austeridades secretas, pero ahora a la vista de la batalla que claramente ve\u00eda delante de \u00e9l se dio a ayunos y disciplinas, cilicios, prolongadas vigilias, y constante oraci\u00f3n. Antes del fin del a\u00f1o 1162 se despoj\u00f3 de todos los signos de la excesiva magnificencia que hab\u00eda previamente exhibido. El 10 de agosto fue descalzo a recibir al legado que le tra\u00eda el palio de Roma. Contrariamente al deseo del rey dimiti\u00f3 como canciller. Despu\u00e9s de lo cual Enrique parece haberle exigido el renunciar a ciertos privilegios eclesi\u00e1sticos que todav\u00eda reten\u00eda, notablemente como archidi\u00e1cono, y cuando no lo hizo enseguida \u00e9ste mostr\u00f3 un acerbo desagrado. Otros malos entendidos pronto siguieron. El arzobispo, creyendo tener el permiso expl\u00edcito del rey, emprendi\u00f3 la reclamaci\u00f3n de los patrimonios confiscados pertenecientes a su di\u00f3cesis, un procedimiento que de nuevo ofendi\u00f3. A\u00fan m\u00e1s grave fue la abierta resistencia que opuso a la petici\u00f3n del rey de que se deber\u00eda pagar al erario real una ofrenda voluntaria para los alguaciles. Como el primer caso registrado de una decidida oposici\u00f3n a la arbitraria voluntad del rey en materia de impuestos, el incidente es de gran importancia constitucional. La protesta del santo parece haber tenido \u00e9xito, pero las relaciones con el rey se hicieron a\u00fan m\u00e1s tensas.<br \/>\nPoco despu\u00e9s se lleg\u00f3 al gran tema de conflicto en la resistencia presentada por Tom\u00e1s a los oficiales del rey que quer\u00edan ejercer jurisdicci\u00f3n sobre cl\u00e9rigos criminales. Esta cuesti\u00f3n se ha tratado con cierto detalle en el art\u00edculo INGLATERRA (V, 436). Que el santo mismo no ten\u00eda intenci\u00f3n de ser indulgente con los cl\u00e9rigos criminales ha sido bien mostrado por Norgate (Reyes Angevinos, ii, 22). Era para \u00e9l una simple cuesti\u00f3n de principio. Santo Tom\u00e1s parece haber sospechado siempre a Enrique de tener un plan para atacar la independencia de lo que el rey consideraba como una Iglesia demasiado poderosa. Con esta idea Enrique convoc\u00f3 los obispos a Westminster (1 octubre 1163) para ratificar ciertos art\u00edculos a\u00fan no especificados que llamaba las costumbres de su abuelo (avit\u00e6 consuetudines), uno de cuyos objetivos conocidos era el de someter a los cl\u00e9rigos culpable de cr\u00edmenes a la jurisdicci\u00f3n de los tribunales seculares. Los otros obispos, siendo la petici\u00f3n todav\u00eda indefinida, mostraron la voluntad de someterse, pero con la condici\u00f3n \u00abguarde nuestra orden\u00bb, por la que Santo Tom\u00e1s inflexiblemente insisti\u00f3. El enojo del rey se manifest\u00f3 inmediatamente exigiendo del arzobispo la entrega de ciertos castillos que \u00e9ste hab\u00eda retenido hasta entonces, y por otros actos de hostilidad. Por deferencia a lo que cre\u00eda ser la voluntad del papa, el arzobispo en diciembre consinti\u00f3 en hacer algunas concesiones ofreciendo un compromiso personal y privado al rey de obedecer sus costumbres \u00ablealmente y de buena fe\u00bb. Pero cuando Enrique poco despu\u00e9s en Clarendon (13 de enero de 1164) trat\u00f3 de llevar al santo a una aceptaci\u00f3n formal y p\u00fablica de las \u00abConstituciones de Clarendon\u00bb, bajo cuyo nombre los diecis\u00e9is art\u00edculos, el borrador final del avit\u00e6 consuetudines, normalmente se conoc\u00edan, Santo Tom\u00e1s, aunque al principio condescendi\u00f3 un poco a los ruegos de los otros obispos, al final tom\u00f3 una actitud de intransigente resistencia.<br \/>\nEntonces sigui\u00f3 un per\u00edodo de persecuci\u00f3n indigna y vengativa. Cuando se opuso a una demanda hecha contra \u00e9l por Juan el Jefe de Polic\u00eda, Tom\u00e1s bajo un inicuo pretexto fue hallado culpable de desacato al tribunal. Por eso fue sentenciado a pagar \u00a3500; otras exigencias de grandes sumas de dinero siguieron, y finalmente, aunque un descargo completo de toda reclamaci\u00f3n contra \u00e9l como canciller se hab\u00eda declarado cuando se le hizo arzobispo, se le exigi\u00f3 el dar cuenta de casi todo el dinero que hab\u00eda pasado por sus manos a su retiro del cargo. Finalmente una cantidad de casi \u00a330.000 se le exigi\u00f3. Sus compa\u00f1eros obispos convocados por Enrique a un concilio en Northampton, le suplicaron de acogerse sin reserva a la misericordia del rey, pero Santo Tom\u00e1s, en lugar de aceptar, solemnemente los amonest\u00f3 y los amenaz\u00f3. Entonces, despu\u00e9s de celebrar Misa, tom\u00f3 su cruz arzobispal en su propia mano y se present\u00f3 de esta manera en la c\u00e1mara del consejo real. El rey exigi\u00f3 que la sentencia le fuera aplicada, pero en la confusi\u00f3n y discusi\u00f3n que siguieron el santo con la cruz levantada hall\u00f3 su camino a trav\u00e9s de la turba de enojados cortesanos . Huy\u00f3 en secreto esa noche (13 de octubre, 1164), naveg\u00f3 disfrazado a partir de Sandwich (2 de noviembre), y despu\u00e9s de ser cordialmente bienvenido por Luis VII de Francia, se ech\u00f3 a los pies del Papa Alejandro III, en ese entonces en Sens, el 23 de Noviembre. El papa, quien hab\u00eda dado una fr\u00eda recepci\u00f3n a ciertos legados episcopales enviados por Enrique, dio la bienvenida al santo muy amablemente, y se neg\u00f3 a aceptar su dimisi\u00f3n de su sede. El 30 de noviembre Tom\u00e1s fue a tomar su residencia en la Abad\u00eda Cisterciense de Pontigny en Borgo\u00f1a, aunque fue obligado a dejar ese refugio un a\u00f1o m\u00e1s tarde, cuando Enrique, despu\u00e9s de confiscar las propiedades del arzobispo y desterrar a todos los parientes de Becket, amenaz\u00f3 con extender su venganza a toda la orden religiosa Cisterciense si continuaban a protegerlo.<br \/>\nLas negociaciones entre Enrique, el papa, y el arzobispo se prolongaron durante los siguientes cuatro a\u00f1os sin cambio notable de posici\u00f3n. Aunque el santo permaneci\u00f3 firme en su resistencia al principio de las Constituciones de Clarendon, \u00e9l deseaba hacer cualquier concesi\u00f3n que razonablemente se le pudiera pedir, y el 6 de enero de 1169, cuando los reyes de Inglaterra y Francia estaban en conferencia en Montmirail, se ech\u00f3 a los pies de Enrique, pero puesto que a\u00fan se negaba a aceptar las odiosas costumbres Enrique lo rechaz\u00f3. Por fin en 1170 cierta forma de reconciliaci\u00f3n se arregl\u00f3. No se mencion\u00f3 la cuesti\u00f3n de las costumbres y Enrique se declar\u00f3 dispuesto a ser guiado por el consejo del arzobispo sobre las reparaciones debidas a la sede de Canterbury por la violaci\u00f3n reciente de su derecho en el coronamiento del hijo de Enrique por el Arzobispo de York exigencia que el 1 de diciembre de 1170, Santo Tom\u00e1s present\u00f3, as\u00ed como sobre el regreso por la familia de Broc del castillo del arzobispo en Saltwood. Hasta que punto fue Enrique directamente responsable de la tragedia que ocurri\u00f3 poco despu\u00e9s el 20 diciembre no esta totalmente claro. Cuatro caballeros llegados de Francia exigieron la absoluci\u00f3n para los obispos. Santo Tom\u00e1s no estaba de acuerdo. Se retiraron por un momento, pero regresaron en V\u00edsperas con una banda de hombres armados. A su enojada pregunta \u00ab\u00bfDonde est\u00e1 el traidor?\u00bb el santo audazmente contest\u00f3, \u00abAqu\u00ed estoy, no traidor, sino arzobispo y sacerdote de Dios\u00bb. trataron de arrastrarlo fuera de la iglesia, pero fueron incapaces, y al fin lo mataron all\u00ed donde estaba, desparramando sus sesos en el piso. Su fiel compa\u00f1ero, Edward Grim, que sostuvo su cruz, fue herido en el forcejeo.<br \/>\nUna tremenda reacci\u00f3n de dolor sigui\u00f3 a este hecho de sangre. En un extraordinariamente breve espacio de tiempo la devoci\u00f3n al martirizado arzobispo se hab\u00eda propagado a trav\u00e9s de toda Europa. El papa promulg\u00f3 la bula de canonizaci\u00f3n, poco m\u00e1s de dos a\u00f1os despu\u00e9s del martirio, el 21 de febrero de 1173. El 12 julio de 1174, Enrique II hizo penitencia p\u00fablica, y fue flagelado en la tumba del arzobispo. Un n\u00famero inmenso de milagros ocurrieron, y durante el resto de la edad media el santuario de Santo Tom\u00e1s de Canterbury fue uno de los m\u00e1s ricos y m\u00e1s famosos de Europa. Se cree que los santos restos del m\u00e1rtir fueron destruidos en septiembre, 1538, cuando se desmantelaron casi todos los otros santuarios de Inglaterra; pero el asunto no es de ninguna manera claro, y, aunque el peso de la opini\u00f3n erudita es adverso, hay a\u00fan aqu\u00e9llos que piensan que un esqueleto encontrado en la cripta en enero de 1888, es el cuerpo de Santo Tom\u00e1s. La historia de que Enrique VIII en 1538 convoc\u00f3 al arzobispo para ser enjuiciado por alta traici\u00f3n, y que cuando, en junio de 1538, el juicio hab\u00eda terminado y el acusado declarado contumaz, se orden\u00f3 que el cuerpo fuera desenterrado y quemado, es probablemente ap\u00f3crifa.\u00bb<\/p>\n<p>Transcrito por Thomas M. Barrett<\/p>\n<p>Traducido por Oscar Olague<\/p>\n<p>Ilustraci\u00f3n: clave de b\u00f3veda en la catedral de Exeter. Cornualles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ingl\u00e9s Herbert Thurston (1856-1939) fue jesuita, obispo y prol\u00edfico escritor. Escribi\u00f3 numerosos art\u00edculos acerca de santos, siempre con una actitud esc\u00e9ptica frente a las tradiciones y las reliquias. Es el autor de la semblanza de Santo Tom\u00e1s Becket que presentamos en esta entrada. 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