{"id":357,"date":"2021-09-21T16:32:32","date_gmt":"2021-09-21T16:32:32","guid":{"rendered":"http:\/\/layana.begueria.es\/?p=357"},"modified":"2021-10-11T21:09:44","modified_gmt":"2021-10-11T21:09:44","slug":"la-vida-y-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/layana.begueria.es\/?p=357","title":{"rendered":"LA VIDA &#8230; Y LA MUERTE"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitterbutton\" style=\"float: right; padding-left: 5px;\"><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share\" class=\"twitter-share-button\" data-count=\"none\" data-text=\"LA VIDA &#8230; Y LA MUERTE\" data-via=\"mabegueriagmail.com\" data-url=\"http:\/\/layana.begueria.es\/?p=357\" data-lang=\"en\" data-related=\":Layana, un pueblo de Arag\u00f3n\"><\/a><\/div>\n<p>Mi madre acaba de cumplir 102 a\u00f1os. Se encuentra razonablemente bien. Camina a buen ritmo ayudada de un bast\u00f3n, sube escaleras\u2026 con esfuerzo, no necesita ayuda para comer en el comedor de la residencia, se arregla cada d\u00eda su habitaci\u00f3n y se hace su cama. Incluso se plancha la ropa que necesita a diario. Claro que el deterioro de la edad se nota en sus torpes o\u00eddos, la vista va a menos por una m\u00e1cula degenerativa. Nada demasiado importante.<\/p>\n\n\n\n<p>Ultimamente se queja con una f\u00f3rmula que nos hacer sonre\u00edr pero que ella repite sin un \u00e1pice de iron\u00eda o humor. Me dice: \u201c\u2026no creas, pero ya se me van notando los a\u00f1os\u201d. Quiere decir que ya no puede caminar tan deprisa como cuando ten\u00eda setenta a\u00f1os, ni hacer funcionar su memoria tan alegremente como antes. Se olvida de acontecimientos recientes, lo que se conoce como memoria inmediata, pero tiene presente a toda su larga familia, con sus circunstancias, de la que se interesa cada d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, mi madre se siente bien aunque muy frecuentemente me dice que se aburre profundamente porque no puede hacer crucigramas su pasatiempo preferido, ni leer libros, ni escribir cartas, ni ver la televisi\u00f3n, a la que nunca ha sido muy aficionada, ni coser, ni tejer punto. Tampoco es aficionada a comidillas y cotilleos por lo que muchas veces elige estar sola antes que abusar de corrillos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfA qu\u00e9 viene esta semblanza de mi madre? Lo ilustro con una an\u00e9cdota. Mi madre, a\u00f1osa, ten\u00eda su amiga tambi\u00e9n a\u00f1osa con la que conversaba muy a menudo. Las dos eran, son, muy religiosas. En una ocasi\u00f3n la amiga, que ya ha fallecido, le dec\u00eda a mi madre que estaba cansada de una vida tan larga, con tantas alegr\u00eda pero con tantas penas tambi\u00e9n y \u201cped\u00eda en sus oraciones al Se\u00f1or poder encontrarse con El cuanto antes\u201d. A lo que mi madre contestaba: \u201cpues yo le digo al Se\u00f1or que me deje una temporada m\u00e1s que tengo cosas que me esperan a\u00fan por hacer\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La an\u00e9cdota revela dos actitudes vitales contrapuestas. Las ganas de vivir y las ganas de morir. Mi madre sabe que le llegar\u00e1 el d\u00eda m\u00e1s pronto que tarde, pero su coraz\u00f3n le consuela dici\u00e9ndole que no hay prisa, que no sufre males que maten, de momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Y yo me pregunto, qu\u00e9 tes\u00f3n imprime la naturaleza en los seres vivos para seguir siempre adelante, para desear vivir indefinidamente. En mi huerto plant\u00e9 una peque\u00f1a mata de pimientos. Al cabo de tres meses esa mata ha crecido y me ha obsequiado con unos preciosos frutos rojos. Sin querer escribo, \u201cme ha obsequiado\u201d. Pero aqu\u00ed hay un error. El pimentero no tiene intencionalidad alguna, no quiere nada. No tiene objetivos diferentes de producir pimientos llenos de cientos de semillas para que germinen y se reproduzcan. Y ese af\u00e1n impreso en su naturaleza es tan poderoso que produce cientos de semillas para que solo una o unas pocas germinen y contin\u00faen la especie en la huerta.Y la naturaleza es tan ciega y se olvida tanto de objetivos ajenos a la reproducci\u00f3n que poco despu\u00e9s del momento culminante de la producci\u00f3n de semillas, cuando el fruto luce en toda su hermosura,&nbsp; se deteriora y se pudre. La naturaleza no quiere ni par\u00e1sitos ni in\u00fatiles. Lo que no vale cuanto antes desaparezca mejor y el pimiento una vez completada su misi\u00f3n de producir semillas no sirve para nada, desde el punto de vista de la naturaleza. A nosotros s\u00ed que nos sirve para asarlo al horno y darnos un fest\u00edn. Pero este es otro tema.<\/p>\n\n\n\n<p>Realmente para la naturaleza, en el sentido biol\u00f3gico que estamos describiendo, un ser humano no es m\u00e1s que un pimiento. La evoluci\u00f3n ha hecho que el <em>homo sapiens<\/em> tenga un lento desarrollo en su infancia, pero cuando llega la juventud se alcanza el culmen de la potencia reproductiva. Dice <em>Jes\u00fas Moster\u00edn<\/em> 1 que el \u201cprop\u00f3sito evolutivo del cuerpo humano consiste en reproducir los genes que transporta y una vez realizada esta funci\u00f3n lo mejor para la naturaleza es desaparecer\u201d.&nbsp; Hace algunos miles de a\u00f1os, los individuos de nuestra especie se reproduc\u00edan nada m\u00e1s llegar a la juventud y poco despu\u00e9s envejec\u00edan y mor\u00edan en edades que ahora nos parecer\u00edan prematuras. O sea, igual que los pimientos. La diferencia est\u00e1 en que la racionalidad, fruto de la misma evoluci\u00f3n, nos ofrece objetivos m\u00e1s elevados que la mera reproducci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Seguramente, los antiguos <em>homo sapiens,<\/em> que a diferencia de los pimientos eran seres racionales y pod\u00edan pensar en su pasado y en su futuro, morir\u00edan con pena de no sobrevivir y a causa de las dificultades con las que se encontraban: peligro de alima\u00f1as, enfermedades, la alimentaci\u00f3n precaria cuando carec\u00edan de dientes en edad temprana, etc. Pero igual que el resto de animales, mor\u00edan j\u00f3venes. S\u00f3lo los animales dom\u00e9sticos se hacen viejos porque el entorno humano les proporciona los cuidados que el entorno natural no les da pero por intereses ajenos a la su naturaleza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, tachan &#8211; tach\u00e1n, apareci\u00f3 el talism\u00e1n entre los humanos que persegu\u00eda el objetivo imposible de la inmortalidad. Se invent\u00f3 la medicina. Y avanz\u00f3 con pasos torpes pero incansable en la b\u00fasqueda de su objetivo. No encontr\u00f3 la f\u00f3rmula de la inmortalidad ni antes, ni ahora. En realidad no creo que haya ning\u00fan m\u00e9dico en la actualidad que sue\u00f1e con esa conquista. Pero se conforma con otra m\u00e1s modesta pero de resultados obvios. La prolongaci\u00f3n de la vida. Matusal\u00e9n, dice la Biblia que vivi\u00f3 cientos de a\u00f1os. Sabemos que la Biblia exagera. En el neol\u00edtico una persona de treinta y cinco a\u00f1os ya era vieja. Actualmente una persona vieja es mi madre, aunque ella no se lo acabe de creer.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ahora una pregunta pol\u00edticamente incorrecta. \u00bfVale la pena alargar la vida a cualquier precio? Visitamos las residencias de ancianos y nos encontramos personas con Alzheimer, otras aisladas de su entorno por estar completamente sordas y casi ciegas, condenadas a perpetuidad a una silla de ruedas o a permanecer en la cama\u2026 No vamos a entrar en detalles. Pero preguntemos a cada una: \u00bfquieres seguir viviendo? y la respuesta mayoritariamente ser\u00e1: si. Porque les quedan los afectos. Los afectos de los hijos y nietos que nunca se marchitan. Algunos, como dec\u00eda el viejo <em>Epicuro<\/em>, a\u00f1orar\u00e1n la juventud y disfrutar\u00e1 recordando lo que fue, otros, ni eso. Y todo sobre un tranquilo trasfondo de vida vegetativa.<\/p>\n\n\n\n<p>La medicina ha alargado la vida, ha mejorado la vida\u2026 vegetativa. Pero no ha mejorado nada la vida que m\u00e1s humanos nos hace a los humanos: la vida racional que evidentemente se alimenta de una buena vida vegetativa, pero necesita de unos sentidos agudos, unos reflejos eficaces, una memoria que funciona sin p\u00e9rdidas y una cierta capacidad de reflexi\u00f3n. Nada de esto nos puede proporcionar la medicina. Nos tenemos que conformar con la vida emocional que no desaparece de forma natural y&nbsp; as\u00ed podremos morir con la pena de dejar a los nuestros pero con el consuelo de su abrazo. Algo es algo.<\/p>\n\n\n\n<p>De momento, que los cient\u00edficos se olviden de la inmortalidad, que nos dejen morir cuando llegue la hora, aunque no nos guste. Tampoco deseamos un vida tediosamente larga a menos que venga en buenas condiciones. Alguien puede pensar que he escrito un alegato contra la medicina. Falso. La medicina ha dado una enorme calidad de vida que ser\u00eda rid\u00edculo negar. Los analg\u00e9sicos, los antibi\u00f3ticos, las vacunas, la cirug\u00eda y tantos avances y descubrimientos han proporcionado una vida mejor sin duda a todo el mundo, j\u00f3venes y viejos. Y la medicina ha sembrado en toda la humanidad la esperanza de encontrar remedio a muchas de las&nbsp; enfermedades que hoy nos horrorizan. Pero el tema de este art\u00edculo no es negar las virtudes de la medicina sino meternos de cabeza en el dif\u00edcil embrollo de elegir entre una vida completa y plena que se termina cuando disminuye esta plenitud o la elecci\u00f3n de una vida, aunque sea simplemente vegetativa, prolongada hasta donde sea posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n, pensar\u00e1n algunos, estamos rozando el peliagudo tema de la eutanasia. Decididamente no es el caso en este post. No entramos en este tema ni desde el punto de vista legal y mucho menos del \u00e9tico o moral. Se trata de una simple descripci\u00f3n y reflexi\u00f3n, al mismo tiempo, sobre la vida y la muerte. Reflexi\u00f3n que comenz\u00f3 cuando los primeros hom\u00ednidos tuvieron capacidad de pensar de forma abstracta y que continua igual en nuestros d\u00edas. Con la misma urgencia y el mismo inter\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>1. Jes\u00fas Moster\u00edn. Muerte y Eutanasia. Incluido en el volumen \u201cLa Naturaleza humana\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi madre acaba de cumplir 102 a\u00f1os. Se encuentra razonablemente bien. Camina a buen ritmo ayudada de un bast\u00f3n, sube escaleras\u2026 con esfuerzo, no necesita ayuda para comer en el comedor de la residencia, se arregla cada d\u00eda su habitaci\u00f3n y se hace su cama. Incluso se plancha la ropa que necesita a diario. 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