{"id":731,"date":"2011-01-05T14:08:05","date_gmt":"2011-01-05T13:08:05","guid":{"rendered":"http:\/\/miguelangel.begueria.es\/?p=490"},"modified":"2011-01-05T14:08:05","modified_gmt":"2011-01-05T13:08:05","slug":"el-mal-uso-de-la-razon-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/layana.begueria.es\/?p=731","title":{"rendered":"EL MAL USO DE LA RAZ\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitterbutton\" style=\"float: right; padding-left: 5px;\"><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share\" class=\"twitter-share-button\" data-count=\"none\" data-text=\"EL MAL USO DE LA RAZ\u00d3N\" data-via=\"mabegueriagmail.com\" data-url=\"http:\/\/layana.begueria.es\/?p=731\" data-lang=\"en\" data-related=\":Layana, un pueblo de Arag\u00f3n\"><\/a><\/div><p><a href=\"http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/el-sueno-de-la-razon.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-491\" title=\"el sue\u00f1o de la razon\" src=\"http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/el-sueno-de-la-razon-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/p>\n<p>El genial pintor aragon\u00e9s Francisco de Goya acompa\u00f1a uno de sus Caprichos con la conocida sentencia: <em>el sue\u00f1o de la raz\u00f3n produce monstruos<\/em>. El contenido de esta frase podr\u00eda ser uno de los leitmotiv del pensamiento progresista de su tiempo, y hasta podr\u00edamos extender su validez a cualquier tiempo. En espa\u00f1ol, el sustantivo sue\u00f1o tiene dos significados muy diferentes: de una parte es el efecto de dormir, como cuando decimos, \u00abtiene un sue\u00f1o ligero\u00bb y de otra, el efecto de so\u00f1ar, as\u00ed \u00abhe tenido un sue\u00f1o horrible\u00bb. No ocurre lo mismo en otros idiomas, como el ingl\u00e9s, que distingue \u00absleep\u00bb, sue\u00f1o de dormir y \u00abdream\u00bb, sue\u00f1o de so\u00f1ar.<\/p>\n<p>La polisemia de la palabra espa\u00f1ola lleva con frecuencia a disparatadas interpretaciones de la sentencia del pintor de Fuendetodos. As\u00ed, se dice, err\u00f3neamente, que cuando la raz\u00f3n sue\u00f1a produce monstruos. \u00abSo\u00f1ar\u00bb, verbo y \u00abraz\u00f3n\u00bb sujeto. Pero la raz\u00f3n no sue\u00f1a, no puede so\u00f1ar. El mundo on\u00edrico es incompatible con el mundo de la raz\u00f3n. La raz\u00f3n siempre se rige por el respeto a las leyes y principios de la l\u00f3gica mientras que el sue\u00f1o se abandona a la imaginaci\u00f3n o al dictado del subconsciente que dir\u00eda el psicoan\u00e1lisis. El producto del sue\u00f1o es ca\u00f3tico, el de la raz\u00f3n es ordenado y preciso conceptualmente. El sue\u00f1o es dionisiaco, la raz\u00f3n es apol\u00ednea, en lenguaje nietzscheano. Por lo tanto, la raz\u00f3n no puede so\u00f1ar.<\/p>\n<p>Sin embargo, la raz\u00f3n si que puede dormir. Claro, dormir es una met\u00e1fora que hay que entender correctamente. La raz\u00f3n duerme cuando nos olvidamos de que existe como principio rector, se abandona y la sustituimos por principios irracionales como son los inspirados en la ignorancia, la superstici\u00f3n, el autoritarismo. Goya nos mostr\u00f3 en \u00abLos Caprichos\u00bb una gran variedad de monstruos de este g\u00e9nero, todos ellos producto, no de la raz\u00f3n so\u00f1adora del artista, sino de una raz\u00f3n muy anal\u00edtica y cr\u00edtica que caricaturiza y ridiculiza la sinraz\u00f3n que tanto abundaba en la Espa\u00f1a de su tiempo.<\/p>\n<p>Pero igualmente problem\u00e1tica es la raz\u00f3n aut\u00f3noma que pretende bastarse por si sola como fuente de conocimiento. Es la raz\u00f3n dogm\u00e1tica de la metaf\u00edsica prekantiana que pretende conocer la realidad desde conceptos e ideas puras, alejadas de la experiencia. No es \u00e9sta una raz\u00f3n so\u00f1adora, sino una bien despierta facultad que despreciando todo conocimiento emp\u00edrico se lanza a la creaci\u00f3n de mundos puramente racionales.<\/p>\n<p>Hume primero y Kant despu\u00e9s redoblaron su empe\u00f1o para demostrar la inutilidad de tal conocimiento puro. No es que negaran el valor de la raz\u00f3n como facultad de conocimiento sino el mal uso que de ella se hac\u00eda en la creaci\u00f3n de una metaf\u00edsica dogm\u00e1tica. Cualquier conocimiento v\u00e1lido debe partir de la experiencia y la raz\u00f3n, como facultad superior, ser\u00e1 la gu\u00eda suprema en la constituci\u00f3n del mismo. De esta manera haremos un buen uso de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>En la clase correspondiente trataremos de especificar cu\u00e1l es el buen uso de la raz\u00f3n que se encuentra en el justo medio de los dos extremos que acabamos de apuntar: entre el descuido, el olvido de la misma y el abuso al considerarla autosuficiente. Esta concepci\u00f3n de la raz\u00f3n que act\u00faa en estrecha colaboraci\u00f3n con el resto de facultades de conocimiento ser\u00e1 el punto de partida de una nueva manera de entender la filosof\u00eda a partir de Kant. Despu\u00e9s del fil\u00f3sofo de K\u00f6nigsberg no encontraremos ning\u00fan sistema metaf\u00edsico importante seguidor del modelo antiguo, pero sus inmediatos sucesores, avanzando por el camino abierto por Kant volver\u00e1n de nuevo a construir otras metaf\u00edsica que nos situar\u00e1n en los comienzos del mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El genial pintor aragon\u00e9s Francisco de Goya acompa\u00f1a uno de sus Caprichos con la conocida sentencia: el sue\u00f1o de la raz\u00f3n produce monstruos. El contenido de esta frase podr\u00eda ser uno de los leitmotiv del pensamiento progresista de su tiempo, y hasta podr\u00edamos extender su validez a cualquier tiempo. 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