{"id":227,"date":"2011-01-18T15:52:43","date_gmt":"2011-01-18T15:52:43","guid":{"rendered":"http:\/\/layana.begueria.es\/?p=227"},"modified":"2011-01-18T15:55:25","modified_gmt":"2011-01-18T15:55:25","slug":"la-rueca-y-el-huso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/layana.begueria.es\/?p=227","title":{"rendered":"LA RUECA Y EL HUSO"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitterbutton\" style=\"float: right; padding-left: 5px;\"><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share\" class=\"twitter-share-button\" data-count=\"none\" data-text=\"LA RUECA Y EL HUSO\" data-via=\"mabegueriagmail.com\" data-url=\"https:\/\/layana.begueria.es\/?p=227\" data-lang=\"en\" data-related=\":Layana, un pueblo de Arag\u00f3n\"><\/a><\/div><figure id=\"attachment_228\" aria-describedby=\"caption-attachment-228\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/Rueca1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-228\" title=\"Rueca\" src=\"http:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/Rueca1-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/Rueca1-300x225.jpg 300w, https:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/Rueca1-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/layana.begueria.es\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/Rueca1-150x112.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-228\" class=\"wp-caption-text\">La Rueca y el Huso<\/figcaption><\/figure>\n<p>Seguimos en el mismo escenario que en la leyenda que hemos titulado\u00a0<em>El pozo de los Ba\u00f1ales<\/em>. Las principales ruinas de los Ba\u00f1ales, la ermita, el acueducto, se encuentran en la falda de un alto llamado el Pueyo de los Ba\u00f1ales. Viniendo desde S\u00e1daba o desde Layana es la mayor altura que se avista hacia el este. De seguir camino de Uncastillo poco a poco ganar\u00edamos altura hasta llegar finalmente a la sierra de Santo Domingo, cerca de Luesia, que ser\u00eda el punto culminante. Pero regresemos a la base del Pueyo.<\/p>\n<p>A medida que ascendemos encontraremos ruinas de distintos asentamientos humanos: romanos, iberos. Pronto alcanzamos la cima que es una peque\u00f1a meseta, alargada con orientaci\u00f3n sur-oeste. Tambi\u00e9n aqu\u00ed abundan huellas de la antig\u00fcedad, entre las que destacan unos enterramientos excavados en la propia roca. Pero es un d\u00eda luminoso de primavera, fresco, hermoso y sin prisas paseamos la mirada a nuestro alrededor. En el horizonte distinguimos las pe\u00f1as de la sierra de Santo Domingo, m\u00e1s a la izquierda, la sierra de Uju\u00e9 en Navarra, Pui \u00c1guila, al sur, la sierra negra de Bardenas, el saso de Biota, a continuaci\u00f3n. M\u00e1s cerca de nosotros, casi a nuestros pies, descubrimos los 36 pilares del acueducto romano, popularmente \u00ablos pilarones\u00bb, que sosten\u00edan el canalillo que tra\u00eda el agua\u00a0 desde no se sabe bien d\u00f3nde hasta las termas y la propia ciudad. No est\u00e1n dispuestos en l\u00ednea recta, sino que desde donde nos encontramos parecen imitar la trayectoria de una serpiente, por la curva que describen. M\u00e1s tarde descubriremos que no es curva caprichosa sino que es la forma de la cantera que le sirve de cimiento, tan s\u00f3lida, que ha permitido que 1600 a\u00f1os m\u00e1s tarde aguanten de pie.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Bien apacible est\u00e1 resultando la visita del Pueyo, aunque moment\u00e1neamente nos haya alejado de nuestro prop\u00f3sito que no es otro que contaros la leyenda que explica el origen de esas dos columnas que ten\u00e9is delante de vuestros ojos. Repara, justamente al sur, en esas dos columnas toscas y nada airosas que destacan en la cima del peque\u00f1o otero, a escasos mil metros en l\u00ednea recta. Pero he de rectificar; no son dos pilares o columnas sino dos grandes monolitos puestos all\u00ed seguramente por la mano del hombre aunque no pueda decirte qui\u00e9n fue o con qu\u00e9 prop\u00f3sito se hizo. Popularmente se las conoce como \u00abla rueca y el huso\u00bb. El fundamento de tan hermosa met\u00e1fora seguramente ser\u00e1 el hecho de que as\u00ed como la rueca no es nada sin el huso, ni \u00e9ste sin aqu\u00e9l, de la misma manera est\u00e1n unidos estos dos <em>menhires <\/em>el uno al otro. Y ahora repara en la lisa y desgastada roca en la que nos encontramos. Tiene como dos huellas gigantescas separadas unos dos metros y tras ellas aparece una regular superficie de forma circular algo rebajada respecto al nivel del suelo. Para encontrar una explicaci\u00f3n pongamos en marcha la imaginaci\u00f3n legendaria y popular.<\/p>\n<p>Por arte de magia aparece ante nosotros un gigante terror\u00edfico, gre\u00f1udo, un Sans\u00f3n dispuesto a una exhibici\u00f3n de fuerza ante un p\u00fablico at\u00f3nito y un punto temeroso. Se encuentra sobre la roca que ahora queda bajo nuestros pies dando grandes resoplidos y sopesando con cada brazo unas enormes piedras de forma alargada que dif\u00edcilmente podr\u00edan mover veinte hombres. De pronto, tensa los m\u00fasculos, inspira profundamente, aprieta los dientes con rabia, levanta en vilo las piedras y con estent\u00f3reo grito las lanza al aire con fuerza enorme. Vuelan como si fueran dos livianas ramitas, casi ingr\u00e1vidas, acompa\u00f1adas del profundo susurro de asombro que las gentes no dejan terminar. Por fin van a posarse violentamente en la cima de la monta\u00f1a que tenemos justamente enfrente.<\/p>\n<p>Asombrados, vuelven su mirada a Sans\u00f3n que por el tremendo esfuerzo realizado se ha quedado sentado en la roca. Cuando se levanta, observan la que va a resultar prueba para incr\u00e9dulos de su proeza: sus pies, as\u00ed como su enorme trasero han dejado su impronta marcada para siempre en la roca. La cultura popular no anda fuerte de erudici\u00f3n precisamente y debe recurrir a los personajes legendarios de la Biblia, que un d\u00eda conocieron en sus escasos a\u00f1os de escuela o que de vez en cuando reaparecen en los sermones de curas y predicadores, y quiz\u00e1s a los misteriosos, ladinos y errados\/errantes moros y jud\u00edos. Los personajes de la Biblia siempre con nombres y apellidos, Sans\u00f3n, Salom\u00f3n; los moros y jud\u00edos siempre an\u00f3nimos.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed termina la leyenda y nos quedan las dos enormes piedras planteando interrogantes que no sabemos contestar. \u00bfQui\u00e9n los erigi\u00f3? \u00bfCon qu\u00e9 motivo? Sabemos que su emplazamiento no es casual ya que se trata de una peque\u00f1a colina que domina todo los alrededores y que deb\u00eda tener alg\u00fan significado astron\u00f3mico por la exacta disposici\u00f3n espacial: s\u00f3lo hace falta una br\u00fajula para descubrir su orientaci\u00f3n este-oeste. Quiz\u00e1s fuera un calendario que se\u00f1ala con precisi\u00f3n los equinocios de primavera y oto\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seguimos en el mismo escenario que en la leyenda que hemos titulado\u00a0El pozo de los Ba\u00f1ales. Las principales ruinas de los Ba\u00f1ales, la ermita, el acueducto, se encuentran en la falda de un alto llamado el Pueyo de los Ba\u00f1ales. 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